JOSÉ LUIS DÍAZ, DE VOCACIÓN ESCRITOR O ABOGADO

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José Luis Díaz prefiere hablar de su pasión por la literatura antes que de sí mismo, dejando las palabras para sus novelas. Tendremos la oportunidad de hablar con él durante la I Feria del Libro de Portugalete, en la caseta de Urrike Liburudenda el próximo sábado 16 de junio de 17:00 a 19:00. Mientras llega ese momento le hemos hemos sometido al tercer grado, y ha respondido, amablemente, sin ni siquiera pedir un abogado, que ya se sabe que en casa de herrero, cuchillo de palo. Aquí van sus respuestas.

 

Por favor, háblanos de ti, quién eres, qué escribes, en qué estás trabajando ahora.

 Aunque parezca mentira, me es más fácil hablar de mi obra, o de mi pasión por la literatura, que de mí mismo. He comentado en varias ocasiones que desconozco si soy un abogado que ejerce de escritor o un escritor que ejerce de abogado. Posiblemente sea ambas cosas. Lo cierto es que mi vocación literaria, que nació cuando apenas era un niño, me ha permitido cumplir el sueño de publicar dos novelas: El rugido de las sombras (Caligrama, 2016), con la que resulté finalista del Premio Onuba de novela 2015 y del Premio Caligrama 2017, y Sudor y lluvia tras el fin del mundo (Maclein y Parker, 2018), con la que obtuve el 2º Premio Fray Luis de León de Narrativa. Ahora trabajo en mi tercera novela, y puedo decir que estoy muy ilusionado.

Novela negra, novela policíaca, es el género de moda. ¿Por qué crees que gusta tanto a la gente?

Porque la intriga y la acción son dos elementos infalibles en una buena novela, y los géneros negro y policíaco los contienen. Sin embargo, no creo demasiado en los géneros literarios, o en la división comercial que actualmente se hace de ellos. Prefiero confiar en el poder de una buena historia y en la apuesta literaria del autor. Hay muchas novelas negras que se han convertido en obras intemporales, en verdaderos longsellers, precisamente porque el autor desconocía (o no le importaban) las estructuras propias del género. Por ejemplo, si dijésemos que El extranjero o Matar a un ruiseñor son thrillers judiciales, estaríamos siendo muy poco certeros.

¿Qué tiene de especial tu manera de escribir? ¿Qué aportan tus libros al género?

Creo que mis historias conectan con el lector a través de la palabra. Parece algo muy obvio, pero los autores olvidamos muchas veces el elemento intencional del lenguaje. En mi caso, escribir es un ejercicio de búsqueda y selección de la palabra, de análisis del ritmo, de la musicalidad. Escribir supone generar sensaciones al lector, y creo que mis libros lo consiguen. Al menos, eso espero.

¿Qué destacarías de una iniciativa como esta, una feria del libro en Portugalete?

Una feria del libro es el mejor lugar de encuentro entre autores, lectores y profesionales del sector. Es el mejor espacio para hablar de literatura. Aplaudo esta iniciativa y la auguro un futuro extraordinario.

¿Qué papel puede tener, en tu opinión, una librería como Urrike, en la promoción y desarrollo de la cultura?

Urrike es todo un ejemplo de promoción y cuidado de la literatura. Y el valor cultural que ello genera es impagable. Siempre he pensado que el primer contacto entre autor y lector debe tener lugar en una librería, y ello solo es posible gracias a la confianza y al conocimiento que genera el librero, y a su apuesta decidida por muchas obras que no encuentran su espacio en otros medios. No olvidemos que Ulyses, de James Joyce, nació gracias al empeño de un librero. Los libreros son auténticos promotores de cultura. Y en ese sentido Urrike ocupa un papel muy destacado.

¿Cuáles son tus referentes?¿ Quiénes son tu autores favoritos?

Tengo a muchos autores de referencia: James Joyce, James Salter, Ernesto Sábato, William Faulkner, Walt Whitman, Muñoz Molina, Virginia Wolfe, Gabriel García Márquez, Karl Ove Knausgard, Knutt Hammsun, Carlos Fuentes, Joseph Conrad, August Strindberg…, podría seguir. También admiro a quienes dedican su esfuerzo y pasión a la literatura «clandestina», es decir, aquella que tiene poca difusión. Ellos son los verdaderos héroes.

¿Cuál es el clásico que no has podido leer?

Debo reconocer que nunca he dejado un libro a medias. Me es imposible. Disfruté y sufrí a partes iguales con La broma infinita, de David Foster Wallace. Ha sido la única vez en que he sentido la tentación de cerrar el libro sin conocer el final. Pero no lo hice, afortunadamente.

¿Qué libro estás leyendo ahora?

En este momento, estoy leyendo Canada, de Richard Ford.

¿Qué libro nos recomendarías y por qué?

Soy nefasto dando consejos, pero recomendaré Ordesa, de Manuel Vilas. Si alguien quiere conocer la historia de su propia vida, y hacerlo sin pudor y sin ambages, esa es la novela.

 

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