MUNDO DE HIELO

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Hoy tenemos el privilegio de publicar el relato ganador del I Concurso de relato corto de Urrike Liburudenda, en la categoría de menores de 16 años. El autor se llama Xabat y tiene 8 años, además de una imaginación desbordante, curiosidad y un gran gusto por la lectura. Esperamos que disfrutéis con su relato tanto como nosotros, merece la pena adentrarse en su Mundo de hielo. ¡Gracias Xabat y enhorabuena!

 

MUNDO DE HIELO

 

En un país  llamado Canadá vivía una joven  que se llamaba Verónica Frich

Era una mujer muy aventurera y tenía 18 años. Su altura era de 1,80 metros, además era muy fuerte y su cuerpo estaba preparado para el frío. Se vestía siempre con pantalones muy gordos para protegerse del frio, sudaderas gordas, botas de nieve, una bufanda de lana azul, gorro de invierno y llevaba una mochila donde guardaba sus cosas para los viajes. Tenía el pelo rizado y dorado, pecas en la cara, ojos azules como el mar decorados con pestañas largas.  Era de buen corazón y trataba bien a todo el mundo.

Una mañana se despertó con la idea de irse a visitar la cueva de hielo sobre la que había leído en la biblioteca de su pueblo. Desayuno, hizo la cama, preparó la mochila se vistió y se fue a coger el tren.

El viaje en tren fue dos horas y cincuenta minutos. Durante el viaje fue leyendo un libro sobre la cueva a donde se dirigía. El libro contaba una cosa que ella no sabía :”Dentro de la cueva había una casa de hielo donde vivía la bruja de hielo”.  Al leer esto se asustó pero aún así decidió continuar el viaje. Y el motivo de la visita a la cueva es que quería ser la primera en visitarla y averiguar si era verdad.

Cuando se bajó del tren fue al puerto a coger un barco que le llevaría a su destino final. En el barco como ya se había informado de todo acerca de la cueva fue disfrutando del paisaje mientras observaba las ballenas azules y el paisaje azul inmenso.

Cuando llegó al destino era de noche, ayudándose del mapa encontró un hotel en el puerto.  Al amanecer se despertó, se vistió, desayuno y empezó su aventura. Después de caminar cinco kilómetros Verónica avistó una cueva a lo lejos.  Al llegar a la entrada de la cueva sintió escalofríos pero siguió caminando hacía el  interior de la misma.  Estaba todo muy oscuro, cogió su linterna y continuó adentrándose en la cueva. La cueva estaba llena de estalactitas y estalagmitas de hielo, murciélagos de hielo, al fondo una casa de hielo y en un cartel ponía la CASA DE LA BRUJA DE HIELO.  Verónica al ver el cartel se asustó y se lo pensó dos veces antes de entrar en la casa de la bruja de hielo. Cuando se lo pensó dos veces abrió la verja de hielo, luego toco el timbre y no abrió nadie, entonces ella abrió la puerta. Dentro no había nadie y en el interior había tres  mujeres  de hielo. Entonces Verónica cogió a las mujeres de hielo y se las llevo.  Ella corrió y corrió para intentar alejarse de aquel lugar, lejos de la casa. Llegó a la estación y cuando se montó en el barco y en el tren todos le miraban y le miraban y le volvían a mirar.  Hasta que se fue a otra parte del tren. Después de sufrir tanto en el tren, por fin llego de nuevo a casa.

 Al llegar a casa sus padres muy sorprendidos le preguntaron:

-¿Pero porque tienes esas mujeres de hielo?

– En mi viaje a Groenlandia para visitar la cueva, una bruja tenía congeladas a estas mujeres, dijo Verónica.

Sus padres respondieron:

-Llama a tus amigos e ir a la biblioteca a investigar la forma de deshacer el hechizo.

A sus amigos eran: Xabat, Pedro, Amaia , Gemma, Mari Luz  y Ane.

Todos eran muy valientes, pero Pedro era cobarde, por eso él cuando le llamaron dijo que no. Así que los seis incluida Verónica se fueron a la biblioteca. No sólo les llamo para que le ayudaran a resolver el enigma, sino tan bien por la amistad que hay entre ellos siete.  Después de largo rato investigando en la biblioteca, encontraron la forma de descongelar a las mujeres de hielo. La solución era ir a una cueva de California. Dicho y hecho, se prepararon para emprender la aventura de nuevo.

La siguiente mañana todos se levantaron a las nueve de la mañana. El día anterior habían decidido hacer el viaje en avión para hacerlo lo más rápido posible.  Tras aterrizar en California se dirigieron a la su destino, la casa del Mago.

Veronica dijo: Hola.

El mago respondió :-Hola, pasar todos, ¿a qué venís?

–Necesitamos que nos ayudes a descongelar a estas mujeres de hielo.

Entonces el Mago hizo lo pedido. Dijo: abra cadabra pata de cabra que las mujeres de hielo se descongelen. Y………!PUF¡. Las tres mujeres se descongelaron. Todos gritaron: ¡Juuupppiiiiiii! El mago había conseguido descongelar a las mujeres de hielo. Todos se fueron contentos y salieron de la cueva.

Las tres mujeres resultaron ser tres hermanas, trillizas, que habían ido de visita a la casa de la bruja hacía unos cinco años.  Resulto que la bruja quería que capturaran a unos niños a los que la bruja quería hacer daño.  Al negarse la bruja enfadada les congeló. Sus nombres eran: Noemi, Lidia y Laida. Estaban muy sorprendidas porque después de cinco años congeladas todo había cambiado mucho. Todos se abrazaron alegres y ellas les dieron las gracias por haberlas salvado.

Al anochecer buscaron un hotel para pasar la noche. A Una vez que se despertaron, bajaron a desayunar y luego se vistieron todos. Después se fueron a un puerto cercano y para regresar esta vez cogieron un barco y se fueron de California. En el barco observaron delfines, caballas atlánticas, un banco de peces, barracudas, tortugas marinas, focas, orcas y ballenas. Después para finalizar el viaje tuvieron que coger un tren, se montaron y vieron la tele, llamaron a sus padres para decirles que estaban todos bien y leyeron un rato. Esta vez el viaje de vuelta iba a ser más largo.  Ahora les tocaba coger un autobús, muy cansados miraban a través de las ventanas pues se aburrían. El viaje se les hizo muy largo, pero por fin llegaron a sus casas. Cada uno se fue a la suya y les contaron a sus padres la aventura vivida. Al día siguiente se fueron a clase y contaron de nuevo su aventura a todos sus compañeros.  Ninguno de ellos se olvidaría de las mujeres de hielo.

Ya estaban ansiosos por  empezar otra nueva aventura…

FIN

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