RESUMEN DE LA REBOTIKA DE ENERO: MEMORIAS

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Cuando recordamos algún hecho de nuestro pasado, solemos pensar que lo hacemos con total fidelidad a aquello que ocurrió, como si nuestros recuerdos fueran una película. La realidad es bastante más prosaica, y lo que ocurre es que el acto mismo de recordar transforma los recuerdos. Cada vez que visitamos nuestro pasado, hechos de la niñez o la juventud, cosas que nos han marcado de un modo u otro, reconstruimos esos recuerdos desde la óptica de quienes somos hoy, hacemos que encajen con lo que pensamos que pasó. Y sin embargo, cuando alguien posee habilidad para escribir, puede recoger su pasado y transformarlo en un libro que no nos dejará indiferente. En la Rebotika de enero, el club de lectores de Urrike Liburudenda, pasamos un rato estupendo hablando de esos libros, literatura y testimonio a la vez, que esconden vidas atormentadas o increíbles, contadas con la fuerza de una novela, conmovedoras porque sabemos que fueron de verdad.

Es lo que hace Chris Ouffutt en Mi padre, el pornógrafo. Cuando tu padre resulta ser un escritor que ha publicado cientos de libros pornográficos, además de ciencia ficción y novela, cuando te has criado a la sombra de sus necesidades creativas, y heredas su colección de escritos, documentos y libros, escribir esta experiencia te permite poner en orden tus sentimientos, analizar quién fue tu padre, descubrir su otro yo, lo que hacía y lo que le motivaba. De alguna manera, poner en palabras tus recuerdos te permite reconciliarte con él, o desprenderte de la frustración y el dolor que te causó.

Cuando uno de tus primeros recuerdos es la vez que tu madre intentó mataros a tu hermana y a ti con un cuchillo de cocina, cuando tu adicción al alcohol te permite entender que también tus padres eran alcohólicos, cuando descubres que tu infancia fue de todo menos corriente, y consigues escribir sobre ello sin sonar a melodrama de media tarde en televisión, está claro que posees un don para contar las cosas. Es lo que sucede cuando lees El club de los mentirosos, de Mary Karr. Avanzas por las páginas, lees cada una de las cosas increíbles que vivió, y en vez de llorar a moco tendido o sentir una opresión en el pecho, te ríes. Hay que tener mucho talento para hacer eso.

Pío Baroja vivió 83 años, y de entre lo mucho que escribió nos dejó los 8 volúmenes de su autobiografía Desde la última vuelta del camino. Todo un repaso por su vida, pero sobre todo por la época extraña y convulsa que le tocó vivir, un retrato de la sociedad de su tiempo y de las personas que conoció. Una manera estupenda de asomarse a la historia de la mano de alguien informado, curioso, capaz de analizar lo que ocurre a su alrededor y trazar finos retratos de las personas, no siempre amables.

Alonso de Contreras, Capitán de los Tercios de Flandes, Caballero del Hábito de San Juan, natural de Madrid, decidió dejar por escrito sus peripecias y aventuras, que son muchas. Nacido a finales del Siglo XVI, este aventurero escribió sus memorias y, por suerte para todos, se han conservado. Puedes encontrarlas aquí. Un paseo por el siglo de oro de la mano de su autor, con duelos, batallas, barcos piratas, aventuras sin fin.

Ousman Umar nació en Ghana. Pasó buena parte de su adolescencia buscando la manera de llegar al país de lo blancos. Cuando por fin lo consiguió, descubrió que el viaje y las dificultades sólo acababan de empezar. Nos lo cuenta en Viaje al país de los blancos, toda una peripecia vital, llena de perplejidad y sorpresa, de momentos que hubiera deseado olvidar y encuentros increíbles. Como si de un explorador de otra época se tratara, todo le resulta ajeno, las costumbres le parecen bárbaras o incomprensibles, y debe desentrañar los misterios de su país de adopción poco a poco, aprender sus claves para sobrevivir.

En los campos de exterminio nazis fueron exterminados seis millones de judíos. Simone Veil logró sobrevivir, aunque no sin cicatrices. En su libro Una vida nos cuenta algo de lo que sufrió allí, cómo vio destruir a su familia, pero también lo que hizo después con su vida, consagrada a luchar contra la discriminación y la intolerancia, a favor de los derechos de la mujer y por la construcción europea, como garantía de la paz mundial.

Para entender cómo se llegó a los campos de exterminio es imprescindible El reencuentro, ópera prima del pintor y escritor alemán Fred Uhlman. Un recorrido en primera persona por los años de entreguerras, el auge del nazismo, la radicalización de las posturas.

Tara Westover creció en el seno de una familia mormona, en Idaho. Nunca fue a la escuela, la educaron sus padres en casa, junto al resto de sus hermanos. Cuando tu padre, además de extremista religioso está convencido de que el mundo se acabará pronto, y obliga a su familia a vivir aislada de la sociedad, construyendo un búnker y preparándose para ese final, la educación de los hijos se aleja del ideal académico. Salir de ese entorno puede resultar difícil, y sin embargo, Tara lo consiguió, no sin sufrimiento y a costa de perder a parte de su familia. Nos lo cuenta en Una educación, un libro que no te deja indiferente.

Del Siglo de Oro al hogar de un survivalista de Idaho, de Auschwitz al país de los blancos, infancias marcadas por padres escritores o alcohólicos, los libros de memorias, las autobiografías, nos permiten asomarnos a las vidas de otros, con la inquietud que causa lo extraño cuando sabemos que no es ficción.

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