LECTURAS CANALLAS EN NOCHES DE VERANO

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Las noches de verano tienen un no sé qué especial, tal vez por lo breves, tal vez por el calor, tal vez porque son la antesala de vacaciones. Sea por lo que sea siempre he disfrutado de manera muy especial, desde que era niña, los libros leídos en las noches de verano. Hay quien tiene suerte en la vida y hay quien nace en un pueblo dejado de la mano de dios, condenado a una infancia entre adultos que le miran con cierta condescendencia y animales de granja, que acompañan pero no son muy buenos compañeros de juegos. Como no todo iban a ser desgracias, hubo muchos libros en mi vida, prestados por una hermana mayor a quien nunca agradeceré lo suficiente haber dejado todas esas páginas a mi alcance. Y esperaba con especial ilusión esas noches de verano, tachonadas de estrellas que ni me molestaba en mirar, con la nariz metida entre las páginas de algún libro, leyendo sin parar, a lo loco, con un empeño que parecía antinatural en un niño, aguantando el sueño para poder leer un poco más, siempre un poco más. Eran mis lecturas canallas.

Pasados los años, dejada en el recuerdo la infancia, uno descubre, primero con sorpresa, luego con cierto horror, que la vida adulta consiste en correr y correr detrás detrás de un poco de tiempo que dedicar a las aficiones. Que ser adulto, y por lo tanto dueño de tu tiempo, implica que nunca se tiene tiempo para nada y que, si se consigue, no hay nada que hacer porque todas las actividades interesantes han cerrado por vacaciones. Por fin tienes horario de verano, por fin puedes acostarte un poco más tarde, por fin has colocado a los niños con los abuelos o en un campamento, por fin te puedes sentar a leer, por fin no hace un frío del demonio. Echas un vistazo a la agenda, te dices “ésta es la mía”, y sales a la calle para descubrir con horror que las calles están vacías como en una película del fin del mundo, que cualquier actividad se para por vacaciones, que ahora que por fin puedes, no hay nadie para compartirlo.

Sin poder creerlo del todo, descubres algún signo de vida en Urrike Liburudenda. Allí te cuentan lo que han pensado para los martes del mes de julio, a partir de las 20:15h. ¿Te apetecería venir a nuestras noches de lecturas canallas? Es una tertulia literaria en torno a la novela negra, cuatro martes, cuatro libros, cuatro autores diferentes, cuatro estilos de narración. Nos juntamos en el bar Mikeldi para comentar cada libro tomando algo, que la noche se presta a ello.

 

¿Qué libros son? Hemos querido hacer una selección de libros un poco variados, tanto para aquellos lectores habituales del género como para aquellos que quieran animarse a probar. Todos los títulos tienen en común fuerza narrativa, buen desarrollo de personajes y una trama que atrae y engancha. Dejamos aquí la lista de títulos y el día en que se va a hablar de cada uno de ellos.

 

Martes 3 de julio, Irène, de Pierre Lemaitre, primer libro con el comisario Verhoeven, un hombre bajito y una inteligencia deslumbrante. No descubrimos nada si decimos que Pierre Lemaitre es un gran narrador, capaz de tramas que te mantienen en vilo hasta el final. Domina las herramientas del género para crear un personaje inolvidable, como todos los suyos.

Edición de bolsillo, 440 páginas.

 

 

 

 

 

Martes 10 de julio, Los hombre mojados no temen la lluvia, de Juan Madrid, Liberto Ruano, abogado y mujeriego descubre que la corrupción lo impregna todo.

Juan Madrid es un clásico del género negro en castellano, autor con mucho oficio. En este título, publicado en 2006, ya anticipa una crisis causada entre otras cosas por una corrupción galopante a la que nadie parece prestar atención. Sólo por esa capacidad de señalar lo que nadie parecía ver entonces ya merece la pena.

Edición de bolsillo, 312 páginas

 

 

 

 

 

Martes 17 de julio, El hombre de los círculos azules, de la autora Fred Vargas, presentación del comisario Adamsberg, un tipo del Pirineo, investigador implacable e intuitivo. Ferd Vargas acaba de ser galardonada con el Premio Princesa de Asturias, tiene un estilo capaz de hacer verosímil tramas que a veces rozan lo paranormal, siempre respetando la inteligencia del lector.

Edición de bolsillo, 249 páginas

 

 

 

 

 

 

Martes 24 de julio, Memento Mori, de César Pérez Gellida, el inspector de homicidios Ramiro Sancho se topará con un brutal asesino en Valladolid. Noir con sabor hispano. Libros muy bien documentados que nos permiten asomarnos a la labor policial sin trucos ni efectismos. Resolver asesinatos tiene más que ver con la constancia y el trabajo a la hora de reunir pruebas que con intuiciones geniales de un investigador.

Edición de bolsillo, 577 páginas.

 

 

 

 

¿Y las normas para asistir? Pues ninguna, claro, que de lo que se trata es de pasarlo bien, descubrir y compartir libros. Puedes venir a todas o sólo a algunas de nuestras noches de lecturas canallas. No pasa nada si no te ha dado tiempo a leer alguno de los títulos, no hacemos examen. Puedes traerte acompañante o venir libre y sin compromiso. No hay que tomar notas, sólo compartir experiencias, opiniones y comentarios en torno a los libros propuestos.

Y tú, ¿te apuntas?

 

3 Thoughts on LECTURAS CANALLAS EN NOCHES DE VERANO

  1. Interesante

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    • Gracias! Esperamos que esta iniciativa se disfrute entre todo tipo de lectores.

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  2. Caramba Asun. No te hacía en está vena cuasi poética. Mamma mía que labia, casi a la altura de la del famoso butanero. Enhorabuena.

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