RESUMEN DE LA REBOTIKA DE OCTUBRE: LIBROS DE CINE

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La Rebotika, el club de lectores de Urrike Liburudenda, inició este año literario hablando de libros llevados al cine, pero también de la influencia del cine en la literatura de los últimos años. Son dos formas diferentes de contar historias, cada una con sus códigos y técnicas, pero capaces de transferir sus propuestas de uno a otro género, de influir el uno en el otro, de enriquecer o no, al otro. Tuvimos caras nuevas por aquí, lectores que se suman a esta propuesta de compartir lecturas, y también habituales del club. A todos damos la bienvenida y agradecemos sus aportaciones.

Como no podía ser de otra manera tratándose de libros y cine, buena parte de la tertulia la pasamos hablando de Stephen King, cuyas adaptaciones al cine han sido dispares en cuanto a calidad, desde auténticas obras maestras, como El Resplandor, hasta adaptaciones fallidas, como La Torre oscura. Entre medias hay de todo, La niebla, Misery, It, La milla verde, Cadena Perpetua, y hasta un par de series, Los misterios de Salem’s Lot y La Cúpula. Hay más, muchas más, pues la capacidad de crear historias por parte del escritor parece inagotable. Para aquellos que quieran saber cómo se hizo escritor y cuál es su técnica para escribir, pueden conocerlo de primera mano en el libro Mientras escribo, un regalo que hace a todos sus seguidores, donde nos cuenta sus trucos para escribir, sus dificultades, también personales y un buen puñado de anécdotas.

Puede decirse que hay libros que nacen con la secreta (o no tan secreta) intención de acabar convertidos en películas, tal vez por los jugosos dividendos que ello puede reportar. Es el caso de sagas literarias, como la trilogía del Baztan, o El silencio de la ciudad blanca, recién estrenada en los cines. Que esto pueda ser así no significa ausencia de calidad, y ahí están las historias de Harry Potter para corroborarlo, buenos libros y buenas películas, sin duda.

Hay grandes historias que no han tenido suerte en el cine, tal vez por la dificultad de trasladar a la pantalla grande el contenido de los libros, tal vez por caer en manos de directores con mejores intenciones que ideas. Así, ninguna de las dos adaptaciones de 1984, el clásico de George Orwell, consiguen ni de lejos acercarse a la calidad de la novela. En cambio, una película como Blade Runner, a pesar de estar basada en una novela irregular en cuanto a calidad, como la mayoría de las de Philip K. Dick, aprovecha el contenido del libro para hacer algo mucho mejor que el original.

Existen libros capaces de crear todo un género de la nada, como es el caso de Drácula, de Bram Stroker. Esta novela gótica, al igual que el Frankestein de Mary Shelly, se han adaptado al cine una y otra vez, hasta el punto de crear unos personajes arquetípicos que se han ido transformando, saltando de la literatura al cine, y de nuevo a la literatura, cambiando a sus protagonistas a la vez que iban cambiando los tiempos. Viendo algunos de los vampiros adolescentes que pueblan libros y carteleras nadie reconocería que pertenecen a la misma especie que aquel Drácula interpretado por Béla Lugosi.

La historia del cine comienza un 28 de diciembre de 1895 cuando los hermanos Lumière proyectan la primera película de imágenes en movimiento. La literatura comenzó mucho antes, al menos 2.000 años A.C., y muy pronto el cine aprovechó los libros para transformarlos en películas. Así, existen excelentes adaptaciones de clásicos de la literatura, películas que nos permiten acercarnos a estos libros e, incluso, animarnos a leerlos. Sirvan como ejemplo cualquiera de las películas basadas en obras de Jane Austen, o un inmenso Gregory Peck persiguiendo a Moby Dick, bajo la batuta de John Huston.

Hay libros que por su tamaño o por la variedad de personajes e historias que se entrelazan entre sus páginas dan pie a eso tan popular estos días como son las series de televisión. El cuento de la criada, Olive Kitteridge o El hombre en el castillo son algunos títulos actuales. Pero también merecen la pena, y han resistido bien el paso del tiempo, series como Cañas y barro o Los gozos y las sombras, basadas en las novelas homónimas de Vicente Blasco Ibáñez y Gonzálo Torrente Ballester, respectivamente.

Y ya par ir terminando, no podemos dejar de mencionar un género, el del cómic, del que se hacen continuas adaptaciones al cine. Tal vez por ser un género que se sirve de imágenes, además de palabras, para contar una historia, se presta bien a esa conversión a película. Estarían incluidas todas las películas del género de superhéroes, tantos que han tenido que agruparse en ligas para poder salir juntos en pantalla. Pero hay otros cómics, como Sin City, de Frank Miller, cuya adaptación al cine mantiene la atmósfera y tensión del original. O The Walking Dead, el cómic escrito por Robert Kirkman y convertido en una serie de éxito.

Y así, entre libros, películas y recomendaciones, transcurrió La Rebotika de octubre. Un placer, como siempre.

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